¿SÁBADO O DOMINGO PARA RENDIR CULTO A YAHWEH?

¿SÁBADO O DOMINGO PARA RENDIR CULTO A YAHWEH?

     Por tradición, rebelión o ignorancia del hombre, casi toda la Cristiandad actual “descansa” y tiene servicios religiosos en el día domingo, pensando que con ello cumple el cuarto mandamiento y honra al Todopoderoso Creador de los cielos.
      Para todo verdadero creyente y estudiante del libro Sagrado, debiera darse cuenta que no existe ninguna Escritura que apoye el primer día de la semana como el día de culto, adoración y veneración al Padre Celestial; Entonces, ¿Cómo se originó esta costumbre o tradición de “guardar” el domingo en vez del sábado ordenado en la Sagrada Escritura?

      Vamos a aclarar ambas interrogaciones pero a la luz de lo que dice realmente la sagrada Escritura, y no por la tradición, ni por la prédica de los hombres.

      Primero vamos a comprobar que el mandamiento Celestial ordenó el séptimo día como el día de “reposo” y adoración al Padre Yahweh.

      Génesis 1:31, dice: “…Y vio el Todopoderoso lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto…”

     Y continua el capítulo 2:3, que dice:…Y bendijo el Todopoderoso al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda su obra que había creado y hecho el Todopoderoso”.

      Para comenzar, el pasaje anterior establece el día que reposó el Padre Eterno y lo estableció para que todos los fieles (en el futuro) reposaran también en el mismo día séptimo y tener comunión en espíritu con el Padre Celestial.

      En realidad aquel ejemplo del Todopoderoso del cielo acerca del día séptimo, sería el mandamiento de mayor relieve después del culto y reverencia a su Sagrado Nombre; pues al instituirse más tarde los diez mandamientos, se registró en Éxodo 20:8-10, lo siguiente: “…Acordarte has del día de reposo, para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra; Mas el séptimodía, será reposo para Yahweh tu Todopoderoso…”

      En el mismo libro de Éxodo capítulo 35:2, se vuelve a repetir el mandamiento de la misma manera, pues dice: “…Seis días se hará obra, mas el día séptimo os será Santo, sábado de reposo a Yahweh…”

      ¿Porqué aquel énfasis acerca del día sábado como día de reposo? La verdad era (y es) que solamente reconociendo aquel mandato y obedeciéndolo, el espíritu Celestial comienza a guiar al fiel creyente por el camino de la verdad y de la comprensión acercas del verdadero plan de redención; Pues observar el día sábado como el día de culto, es señal de obediencia y humildad hacia el Padre Celestial, ¡Pero además es la señal o marcaentre el hombre y su Creador!

      Vamos a comprobar lo anterior: En el libro de Éxodo capítulo 31:15-17, se registra lo siguiente: “…Seis días se hará obra, mas el séptimo día es sábado de reposo consagrado a Yahweh;…Guardarán, pues, el sábado los hijos de Yisraeyl (Israel): Celebrándolo por sus edades por pacto perpetuo: Señal es para siempre entre mí y los hijos de Yisraeyl; Porque en seis días hizo Yahweh los cielos y la tierra, y en el séptimo día, cesó, y reposó…”

      Esta misma aserción se repite en el libro de Ezequiel capítulo 20:12, que registra lo siguiente: “…Y diles también mis sábados, que fuesen por señalentre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Yahweh que los santifico…” Hasta aquí, el pueblo Hebreo ya había violado el mandamiento y se les insta a tornarse de su rebelión.

      Más adelante en el mismo capítulo se sigue reprendiendo a los hijos de Yisraeyl, por su pecado acercas del sábado, pues el verso 16 registra lo siguiente: “…Porque desecharon mis derechos, y no anduvieron en mis ordenanzas, y mis sábados profanaron”

      En el verso 20 se les conmina a volverse de su rebelión, pues se les dice: “…Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que Yo soy Yahweh vuestro Todopoderoso…”

      Y en el verso 21, continúa la amonestación, al decir: “…Y los hijos se rebelaron contra mí:…profanaron mis sábados. Dije entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos…”

      Pero también en el libro del profeta Yirmeyah (Jeremías) capítulo 17:21-22 se advirtió al pueblo Hebreo (y a todos los devotos de la Sagrada Escritura) lo siguiente: “…Así ha dicho Yahweh: Guardaos por vuestras vidas, y no traigáis carga en el día del sábado, para meter por las puertas de Yeruwshalem (Jerusalén); Ni saquéis carga de vuestras casas en el día del sábado, ni hagáis obra alguna: Mas santificadel día del sábado, como mandé a vuestros padres…”

      Y agregan los versos 24 y 25: “Será empero, si vosotros me obedeciereis, dice Yahweh, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el día del sábado, sino que santificareis el día del sábado, no haciendo en él ninguna obra; Que entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y caballos,…Y esta ciudad será habitada para siempre…”

      Y termina el verso 27, con esta sentencia: “Pero si no me oyereis para santificar el día del sábado, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Yeruwshalem (Jerusalén) en día de sábado, yo haré encender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Yeruwshalem, y no se apagará.” (Aquella sentencia se cumplió fielmente, lea Lamentaciones 4:1-11.)

EL SÁBADO EN EL NUEVO TESTAMENTO

      Quizás algunos creyentes piensen que el sábado como día de culto fue ordenado solamente para los Hebreos del Antiguo Testamento. La verdad es que la Sagrada Escritura dejó registrado bien claro el día de “reposo” y adoración para todos los fieles creyentes, sin importar su linaje ni su época.
     En el Nuevo Testamento, hablando de Yahshua y de sus primeros seguidores, el libro de Markos 1:21, registró lo siguiente: “…Y entraron en Capernaum; Y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba…”

Más adelante, Markos 6:2, refiriéndose otra vez a Yahshua, dice: “…Y llegado el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole, estaban atónitos,…”

      En el libro de Loukas (Lucas), capítulo 4:16, el evangelista hablando de Yahshua, dice: “…Y vino a Nazareth, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábadoen la sinagoga, y se levantó a leer…”

      Y en el capítulo 13:10, hablando otra vez de Yahshua, el evangelista dice: “…Y enseñaba en una sinagoga en sábado…”

      Y acerca del apóstol Shaúl (Pablo), ¿Cómo enseñaba a los gentiles (gente no Hebrea) acerca del día de culto y adoración al Padre Yahweh? Indudablemente el Apóstol no quebrantó el mandamiento, pues en el libro de los Hechos 13:14, hablando del apóstol y sus acompañantes, se registra lo siguiente: “…Y ellos pasando de Perge, llegaron a Antioquia de Pisidia, y entrando en la sinagoga un día de sábado, se sentaron…”

      Al apóstol se le invitó hablar a la congregación; Una vez terminado su sermón, el verso 42 agrega: “…Y saliendo ellos de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles (gente no Hebrea) les rogaron que el sábadosiguiente les hablasen estas palabras…”

      Con tan sólo lo anterior sería suficiente para comprobar que el día de “reposo y adoración” al Padre Yahweh, ordenado en la Sagrada Escritura, fue y es el día sábado,séptimo día de la semana; Entonces, ¿Cómo fue cambiado al día domingo, primer día de la semana?

EL DOMINGO SUSTITUYE EL SÁBADO

     Por desgracia los hombres somos muy descuidados en cuanto a lo espiritual; el hombre puede gastar mucho tiempo frente al espejo, para asegurarse de que un cabello parado no estropee su apariencia personal. En cuanto a lo espiritual no es capaz de dedicar unos minutos de meditación de lo que suele leer de la Escritura: En concreto en este caso, ¿Cómo es que acepta la sustitución del sábado por el día domingo, tan solo por un único pasaje mal entendido de la Sagrada Escritura? Este error es el resultado del descuido en la lectura del santo libro, aunado a la ignorancia sobre la “medición” de los días en el calendario sagrado.
     La verdad es que el calendario “Gregoriano” de uso común es mucho muy diferente al calendario sagrado, (en un estudio especial probaremos esto.)

      Por lo pronto es necesario saber que la “medición” de los días en el calendario sagrado, es de “tarde a tarde” (véase Gén. 1:5 y Lev. 23:32.) Esto es: al ocultarse el sol termina un día y comienza otro; o más claro, al ocultarse completamente el sol el día sábado, ¡Ya es domingo, día primero de la semana! Y por ignorar esta verdad se perdió el verdadero día de adoración, y con él, el verdadero conocimiento proveniente de lo alto.

      Por tanto, examinemos cuidadosamente la única Escritura de donde se aferran los promotores del día domingo como el día de culto y de reposo.

      En el libro de los Hechos, capítulo 20:, El evangelista Loukas (Lucas), relatando las actividades del apóstol Shaúl (Pablo), registró en los versos 7 y 8, lo siguiente: “…Y el día primero de la semana (domingo) juntos los discípulos a partir el pan, Shaúl (Pablo) les enseñaba, habiendo de partir el día siguiente: Y alargó el discurso (sermón) hasta la media noche. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban juntos…”

      Si el creyente considerara honestamente sobre todas las Escrituras mencionadas antes, acercas del día de “reposo” y adoración, entendería fácilmente de que el apóstol Shaúl con toda la Asamblea, habían observado el sábado conforme al mandamiento. Pero debido a que el Apóstol debería partir al día siguiente hacia Yeruwshalem (Jerusalén), ¡Alargó el discurso (sermón) en aquel especial día séptimo! Al ocultarse el sol de aquel sábado, según el calendario sagrado, ya era “domingo” (primer día de la semana.) Así, una vez ocultado el sol el apóstol continúo su disertación, pues la Escritura dice, “que alargó el discurso hasta la media noche”. Nótese también el detalle de que “había muchas lámparas (para alumbrar) en el aposento alto donde estaban juntos.”

      Nótese también que el verso 9 dice que: “…Un joven llamado Euticho sentado en la ventana lo venció un sueño profundo, porque Shaúl disputaba largamente, y cayó del tercer piso abajo, y fue alzado muerto.”

      El verso 11 dice que: “Después subiendo, y partiendo el pan (esto es: cenar juntos), y gustando, habló largamente hasta el alba, y así partió.” ¡Esto es: ya en pleno día domingo, primer día de la semana!

      Así, con tan solo este lacónico pasaje mal entendido por los predicadores Cristianos, el creyente descuidado ignoró el verdadero mandamiento Celestial, ordenado y requerido en docenas de veces a través de todo el Santo libro, para sustituir el día séptimo (sábado) y “guardar” el día primero de la semana (domingo.)

      Un detalle en sí extraño, “domingo” en el idioma Inglés, se le llama “Sun-day”, que traducido al Español significa: “día del sol”, y en Latín se le llama “dies solis”, que también significa “día del sol”.

      Por último, en el libro del profeta Yeshayah (Isaías), se registra lo siguiente: “…Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábadollamares delicias, santo, glorioso de Yahweh; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: Entonces te deleitarás en Yahweh; Y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Yaakob (Jacob) tu padre: Porque la boca de Yahweh lo ha hablado.” (Yeshayah [Isaías] 58:13-14.)

      Y termina el profeta en el capítulo 66:22-23, diciendo: “…Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mí, dice Yahweh, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo Yahweh.”

      Lo anterior significa: que aún en el futuro reino Celestial, el día sábado seguirá siendo el día de reposo, culto y adoración al Padre Celestial. Y si esto ordena la Sagrada Escritura, obedezcamos desde ahora el cuarto mandamiento, observando el sábado(la señal entre el Padre Eterno y sus llamados) para rendir culto, adoración y alabanzas al Padre Celestial Yahweh.
      Que el Todopoderoso Rey Yahweh, a través de Yahshua nuestro Redentor derrame bendiciones sobre todos aquellos quienes invocan su Santo Nombre y observan sus mandamientos, Hal’leluyah (forma Hebrea para el término “Aleluya”, se pronuncia con un ligero sonido de “J” por la letra “H”, y significa: Gloria y alabanzas a Yahweh.)

D. L. García