El Bautismo

EL BAUTISMO: ¿QUÉ SIGNIFICA O QUÉ SIMBOLISMO TIENE?

Mucho se ha debatido acercas del ritual del bautismo, tanto en lo referente a la edad de bautizarse, como también la forma de hacerlo. La forma más común hasta mediados del siglo pasado, era bautizar por aspersión (rociando el agua en la cabeza) a los recién nacidos; y esta tradición continúa entre los fieles Católicos hasta el día de hoy.

Sin embargo, entre algunos grupos  Cristianos, se predica que sean bautizados hasta en la edad adulta, y que sea por inmersión, o sea, sumergir completamente bajo el agua a la persona.

No obstante esta diferencia de creencias, tanto unos como otros están convencidos de que el ritual del bautismo, es requerimiento ineludible para lograr la salvación del alma y su entrada al reino Celestial.

¿Qué hay de verdad sobre esta discrepancia y de tan profundo desacuerdo? ¿Quién tiene la razón de los dos grupos en desacuerdo? Pero una más importante interrogación: ¿Qué dice la Sagrada Escritura al respecto? ¿Podremos aclarar esta situación por medio de la Escritura Sagrada?

EL BAUTISMO, UNA CONDICIÓN PARA SER SALVOS

Apesar de todos los desacuerdos existentes entre los diferentes grupos religiosos, el bautismo ciertamente es una condición ordenada del cielo para que el hombre sea salvo, librándolo de sus pecados anteriores al bautismo.

En el libro de Markos (Marcos) capítulo 16:15-16, el Salvador dijo a los apóstoles, lo siguiente: “…Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado…”

Y en el libro de Mattithyah (Mateo) capítulo 28: versos 18 y 19, dice: “…Y llegando Yahshua (Jesús), les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, Id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolosen el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo…”

Con los dos registros anteriores se debe entender que el bautismo es un requerimiento Celestial; pues claramente dice: “Id y doctrinad a todos los Gentiles”, y, “el que creyere y fuere bautizado, será salvo.”

PERO, ¿CREÉR EN QUÉ, O EN QUIEN?

De los dos registros anteriores, surgen dos preguntas vitales: ¿Doctrinad qué, y creer en qué o en quien? Para todo estudiante de la Sagrada Escritura, la respuesta es sencilla, pues ésta habla sobre la redención del hombre pecador, y que mediante la predicación del mensaje Celestial contenidos en el Nuevo Testamento, se establecen las condiciones y las promesas directamente del Padre Celestial. Y por supuesto, creer que Yahshua (J-sús) vino como humano y como Salvador del mundo. Pues note cuidadosamente la porción que dice: “Bautizándolos en el Nombre del Padre, y del Hijo”. Sobre ésta última porción  hay que notar que tanto el Nombre de Yahshua (el Salvador), así como el Nombre del Padre Yahweh, contienen las mismas tres primeras letras (Yah), lo que implica que el “bautismo” siendo en el Nombre de Yahshua cumple el requisito, pues el “Nombre” significa: ¡Yahwehes Salvación, o Salvación de Yahweh!

En el libro de Yahkhanan (Juan) capítulo 3:18, hablando de Yahshua, dice: “…El que en él cree, no es condenado; Mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el Nombre del Unigénito Hijo de Yahweh (Dios.)

Y agrega el capítulo 5:24, “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida…”. He allí lo que el creyente debe conocer y creerantes de bautizarse; o sea, que el mismo Padre Celestial envió a Yahshua a semejanza de hombre mortal, para redimir al hombre pecador.

En realidad Yahshua vino a la tierra y predicó el mensaje de redención para el hombre y el establecimiento de un reino en el mundo, donde reinen la justicia y la verdad sobre todas las cosas, (vea el Salmo 37: versos 11, 22, y 29.) Esto implica de que el creyente estudie la Sagrada Escritura para confirmar todas las promesas y condiciones contenidas en el Evangelio. Si después de dicho estudio creyera de verdad todas aquellas promesas, ¡Estará apto para el bautismo! Hasta aquí, se echa por tierra la enseñanza de bautizar a un recién nacido, porque éste no puede entender nada, y mucho menos “creer”, ¿Entonces cómo podrá hacer una decisión de tal magnitud, sobre creer o no creer?

LOS PRIMEROS CONVERTIDOS

Vamos a ampliar un poco más este estudio, ya que el tema es de suma importancia para todos aquellos que quieran conocer la verdad sobre el bautismo; porque sobre la decisión del creyente (de creer) depende su salvación a vida eterna, o la condenación a muerte eterna.

En el libro de los Hechos capítulo 2:37-38, después que el apóstol Keph (Pedro) testificó de la muerte y resurrección de Yahshua, algunos de los “Judíos” presentes, sintiéndose culpables por la muerte del Salvador, preguntaron a Keph y a los otros apóstoles, lo siguiente: “…Varones hermanos, ¿Qué haremos? Y Keph les dice: Arrepentíos, y bautícesecada uno de vosotros en el Nombre de Yahshua el Meshayah (Jesucristo) para el perdón de los pecados; Y recibiréis el don del Espíritu santo…”. En resumen, después de que el hombre ha entendido sus culpas (sean cuales sean), si se arrepiente de todo corazón y se bautiza será perdonado y será salvo. Y agrega el verso 39, “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, para todos los que están lejos; para cuantos el Todopoderoso nuestro Soberano llamare.”

EL BAUTISMO DEL EUNUCO

Cuando alguna persona busca de verdad a su Creador, de alguna forma lo encuentra; o más bien dicho, el Espíritu Celestial encuentra a la tal persona; No se debe olvidar que el Padre Yahweh conoce el corazón de todos los hombres.

Tomemos por ejemplo lo ocurrido al eunuco Etiope, un extranjero de lejanas tierras, quien había “oído y creído” el mensaje de redención, éste había subido a adorar a Yeruwshalem (Jerusalén) y se volvía a su tierra. Por el camino iba leyendo el libro del profeta Yeshayah (Isaías.) En tal situación, el Todopoderoso del cielo, conociendo el corazón de aquel hombre, envió al Evangelista Felipe a su encuentro, pues el libro de los Hechos, capítulo 8:30-31, relata lo siguiente: “Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el libro del profeta Yeshayah (Isaías), y le dijo: Mas ¿Entiendes lo que lees? Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?…” Y continúan los versos 35-38 y dicen: “…Entonces Felipe abriendo su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el Evangelio de Yahshua. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; ¿Qué impide que yo sea bautizado? Y Felipe le dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Yahshua el Meshayah (Jesucristo) es el Hijo de Yahweh (Dios.) Y mandó parar el carro: Y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; Y le bautizó…”

De lo anterior habrá que considerarse tres puntos esenciales: 1) La sincera fe de aquel hombre era conocida en el cielo; por esto mismo, el ángel Celestial envió al Evangelista a apoyarlo en su fe. 2) Aquel personaje era ya un adulto, el cual podía entender y “creer” por sí mismo la existencia y bondad de su Creador, y confiar en él. 3) El ritual del bautismo era necesario para la confirmación de su fe y de su lealtad al Todopoderoso del cielo, lo cual cumplió y se hizo acreedor de la promesa Celestial.

EL BAUTISMO DE YAHSHUA

Tan importante es este ritual, que el mismo Salvador nos dejó Ejemplo de ello; pues en el libro de Mattithyah (Mateo), capítulo 3:13-16, dice lo siguiente: “…Entonces Yahshua vino de Galiylah (Galilea) a Yahkhanan (Juan) al Jordán, para ser bautizado de él. Mas Yahkhanan le resistía mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de ti, ¿Y tú vienes a mí? Empero respondiendo Yahshua le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir con toda justicia…Y Yahshua, después que fue bautizado, subió luego del agua”

En el libro de Markos, capítulo 1:9-10, registrando el mismo suceso, dice: “…Y aconteció en aquellos días, que Yahshua vino de Nazareth de Galiylah, y fue bautizado por Yahkhanan (Juan) en el Jordán. Y luego subiendo del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él”

Lo anterior demuestra que el Salvador nos dejó ejemplo; pues él mismo, siendo sin pecado se bautizó, y al emerger del agua, “vio abrirse los cielos”; o sea, que fue hasta que se hubo bautizado él mismo pudo tener conexión directa con el poder Celestial, pues el registro de Markos 1:11, agregó: “Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento”. Y lo mismo ocurre con el sincero creyente, que después de bautizarse, se le abre una nueva dimensión para su entendimiento sobre las cuestiones Celestiales, guiado por el Espíritu de verdad. Pero una vez más hay que considerar tres puntos esenciales: 1) Es necesario que todo fiel creyente sea bautizado. 2) El decir de que Yahshua, “al salir del agua vio abrirse los cielos”, nos comunica que todo aquel que se bautice recibirá una porción del Espíritu santo, si permaneciere en su fe. Además, el decir: “salir del agua”, es indicación de que el bautizado es sumergidototalmente en el agua, y no rociado solamente con poca agua sobre su cabeza. 3) Que Yahshua se bautizó en la edad adulta; pues en el libro de Loucas (Lucas), capítulo 3:21, dice: “…Y aconteció que, como todo el pueblo se bautizaba, también Yahshua fue bautizado. Y el mismo Yahshua comenzaba a ser como de treinta años…”.

EL APÓSTOL SHAÚL (PABLO) TAMBIÉN FUE BAUTIZADO

El apóstol Shaúl (Pablo) también fue bautizado en su edad adulta; de acuerdo a la Escritura, Shaúl (Pablo) antes de convertirse a la fe, fue perseguidor de los primeros seguidores de Yahshua. Cierto día iba a Damasco para apresar a los que encontrare. En el camino se le apareció el mismo Yahshua, quien le dijo: “…Shaúl, Shaúl, ¿Por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres Soberano? Y él le dijo: Yo soy Yahshua a quien tu persigues…” (Hechos 9:4-5.)

Por el intenso resplandor de luz irradiado de Yahshua, Shaúl quedó ciego. Más adelante del mismo capítulo, dice que fue enviado a él un discípulo llamado Ananyah (Ananías), quien llegando a Shaúl, le dijo: “…Shaúl hermano, el Soberano Yahshua, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo. Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: Y levantándose fue bautizado…” (Hechos 9:17-18.)

Tiempo después, el mismo apóstol narrando aquella odisea, según se refiere en el capítulo 22:13-16, dice que Ananyah, varón pío conforme a la ley, le dijo lo siguiente: “…Hermano Shaúl, recibe la vista. Y yo en aquella hora le miré. Y él dijo: El Todopoderoso de nuestros padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses a aquel justo, y oyeses la voz de su boca. Porque has de ser testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora pues, ¿Por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su Nombre…”

Una vez más, por todo lo descrito arriba, se desprenden tres puntos cardinales: 1) Shaúl en su ignorancia espiritual había perseguido a los primeros fieles creyentes; no obstante que lo había hecho por su equivocada fe anterior, con todo había cometido pecado. 2) Con sincero arrepentimiento de su actitud anterior, y con verdadera fe en aquel que lo llamaba, obedeció y creyó a la promesa Celestial, bautizándose ese mismo día. 3) La edad del apóstol al tiempo de bautizarse, sería de más de treinta años, una edad apropiada para poder entender y creer en el mensaje de redención.

Conociendo todo lo anterior, todo sincero creyente puede entender claramente que el bautismo fue ordenado para el creyente ya adulto; o sea, para todo aquel que pueda entender la promesa Celestial y la responsabilidad que implica la decisión tomada, ¡Pero no para un recién nacido que no sabe ni entiende nada de lo que se le impone, por la ignorancia espiritual de sus padres! Pues los padres que bautizan a su hijo recién nacido, sin darse cuenta cabal, lo encadenan para toda la vida a una tradición inventada por los hombres, y sin fundamento en la Sagrada Escritura. Pero además, le roban la posibilidad de ser salvo, el mismo error cometido por nuestros antepasados a través de los siglos, por causa de la tradición impuesta por la religión comercializada.

EL SIMBOLISMO DEL BAUTISMO

Una vez conociendo la edad y la forma correcta para el bautismo, sería conveniente conocer el significado y simbolismo de éste ritual.

En primer lugar es necesario saber que Yahshua nuestro Salvador no hizo pecado. Sin embargo tuvo que morir para pagar por los pecados de todos aquellos que se arrepientan y crean en su mensaje de redención y en sus mandatos. De que todos estemos condenados a muerte, no hay duda, pues la Sagrada Escritura dice: “…Porque la paga del pecado es muerte(eterna): Mas la dádiva de Yahweh es vida eterna en Yahshua el Meshayah (Cr-sto J-sús) salvador nuestro…” (Romanos 6:23.)

Además, el mismo libro de Romanos, capítulo 5:12, dice: “Así como el pecado entró en el mundo por un hombre (Adam), y por el pecado la muerte, y la muerteasí paso a todos los hombres, pues que todos pecaron…”

Dicho en otras palabras, puesto que nuestro antecesor Adam hizo rebelión contra el mandato Celestial, esa misma actitud de rebelión a la ley pasó a todos los hombres, pues que todos pecamos. Acerca de esto, la Escritura dice: “No hay justo, ni aun uno, no hay quien entienda, no hay quien busque al Todopoderoso; todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles.” (Romanos 3:10-12, vea también Salmos 14:7 y 53:1-6.)

Siendo esto así, indudablemente todos hemos pecado ¡Y todos estamos condenados a muerte! Pero en este punto crucial, la misericordia del Padre Celestial se hizo patente, enviando a su Hijo amado a pagar por los pecados de todos aquellos que se arrepientan, crean que Yahshua fue enviado del cielo como Redentor y crean en la promesa Celestial. De esto, la Escritura registra: “…Porque como por la desobediencia de un hombre (Adam) los muchos fueron constituidos pecadores, así por la obedienciade uno (Yahshua) los muchos serán constituidos justos…” (Romanos 5:19.)

YAHSHUA MURIÓ Y FUE SEPULTADO, RESUCITANDO AL TERCER DÍA

Yahshua el Salvador fue muerto y sepultado; no murió porque debiera delito alguno, sino por los delitos del mundo. Pero además, para dejar ejemplo a los que crean en él, de que la muerte no tiene más poder sobre ellos; pues Yahshua resucitó a los tres días, rompiendo las cadenas de la muerte; es por esto mismo, que se registra en otra parte lo siguiente: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. (1 Korinthios 15:55-56.)

Pues Yahshua, cumpliendo perfectamente la ley venció la muerte que pesaba sobre todos los hombres. Como también se registra en otro lugar, donde hablando de Yahshua, dice: “…A éste, entregado por determinado consejo… prendisteis y matasteis por manos de los inicuos…al cual Yahweh levantó, suelto de los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella” (Hechos 2:23-24.) Y agrega el verso 32: “A este Yahshua resucitóYahweh, de lo cual todos nosotros somos testigos…”.

La verdad hasta aquí, es que Yahshua murió para pagar los pecados de todos los que crean en él. Y fue sepultado pero resucitóa los tres días como él mismo lo había anunciado antes (vea Mattithyah (Mateo) 12:40.) Aquel milagro de la resurrección fue testificado por todos los apóstoles; y a partir de entonces, la muerte ya no tiene ningún poder sobre él, ¡Y tampoco lo tendrá sobre todos aquellos que crean en él y sean bautizados en su Nombre!

EL BAUTISMO: SIMBOLISMO DE LA MUERTE Y SEPULTURA

Una vez conociendo lo anterior, considérese lo siguiente: Se dijo antes que el hombre debe entender el plan Celestial para su redención. Una vez conociendo las condiciones y las promesas Celestiales, estará en la plena libertad de elegir sobre creer o no creer la oferta del Padre Celestial. Si por una bendición del cielo llegara a creer, el siguiente paso sería el bautismo por inmersión, o sea, ser cubierto totalmente el cuerpo con el agua; pues al hacerlo así, es como un acto simbólico de “morir” al pecado y ser sepultado. Pues al sumergir al creyente bajo el agua simboliza sepultarlo, y al emerger del agua simboliza “nacer” como nueva criatura, pues sus pecados cometidos hasta entonces y arrepentido de haberlos cometido, quedarán borrados para siempre.

Para confirmar lo anterior, nótese la Escritura que dice: “…¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en el Meshayah Yahshua, somos bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; Para que como Yahshua resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida…” (Romanos 6:3-4.) Y agregan los versos siguientes: “Porque si fuimos plantados juntamente con él a la semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección: Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue clavado en el Madero con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que es muerto, liberado es del pecado.” (Romanos versos 5-7.)

Y para reforzar lo anterior, en otra parte de la Escritura, dice: “Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Yahweh que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecado…os vivificójuntamente con él, perdonándoos todos los pecados.” (Kolosenses 2:12.)

En conclusión, el bautismo simboliza la “muerte y sepultura” del hombre anterior; Enterrar el viejo hombre pecador, viciado y corrompido, para “nacer” a una nueva vida de virtud y de justicia, guiados por el mandamiento Celestial, y rindiendo reverencias y alabanzas a nuestro Padre Creador Yahweh y a nuestro Salvador Yahshua. Y por último, para convivir con respeto y bondad con nuestros semejantes; Pues haciendo esto, nuestra existencia será más plácida, tranquila y provechosa, puesto que la bendición Celestial estará siempre sobre aquellos elegidos del Padre Yahweh. Pues de esto último, el libro de Romanos 8:14-17, dice: “…Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Yahweh, los tales son hijos de Yahweh. Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba [Padre] Yahweh. Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Yahweh. Y sí hijos, también herederos; Herederos de Yahweh, y coherederos del Meshayah; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”.

 Que el Padre Celestial Yahweh, a través de su Eterna justicia, abra el entendimiento a todos aquellos que andan en busca de la verdad, guiándolos a creer en el mensaje de redención y en las promesas hechas directamente por nuestro Creador y Padre Yahweh, librándolos de las fábulas de la religión comercializada. Al Padre Celestial Yahweh y al Salvador Yahshua sean  la gloria, el honor y la alabanza por todos los siglos, HaleluYah (AleluYah.)

Por D. L. García

D. L. García,  P. O. Box 1556;  Salinas, CA 93902