UNA COMPARACIÓN ENTRE DOS REYES

UNA COMPARACIÓN ENTRE DOS REYES

Shamueyl [Samuel] fue designado sacerdote y juez  sobre Yisraeyl [Israel], a causa de la infidelidad de Eyli y de sus hijos. Pero cuando Shamueyl envejeció, sus propios hijos no fueron fieles, como para seguir sus pasos, sino que torcieron el camino para seguir tras el lucro, el cohecho y pervertir la justicia (1 Shamueyl 8:1-3.) Así las cosas, los ancianos de Yisraeyl (Israel) vinieron a Shamueyl para quejarse acerca de aquel desvío, y para exigir un rey para reinar sobre ellos, al modo de todas las naciones Gentiles de sus alrededores.

     Aquella petición disgustó a Shamueyl, por tanto, oró a Yahweh concerniente a la situación, y Yahweh le dijo: “…Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: Porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, que me han dejado y han servido a ídolos extraños, así hacen también contigo…” (1 Sham. 8:7-8.)

      Nótese como Yahweh dijo que Yisraeyl lo había olvidado desde el día que los había rescatado de Egipto, hasta aquel mismo día que demandaban un rey.

      En los versos 9 al 18 Shamueyl le dijo al pueblo lo que este rey haría con ellos: pues tomaría a sus hijos y a sus hijas para sí, la tierra, los diezmos (impuestos), etc. Shamueyl advirtió al pueblo de acuerdo a las palabras de Yahweh, pero la gente replicó: “No, sino que habrá rey sobre nosotros: Y nosotros seremos también como todas las gentes, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras…” (versos 19-20.)

SHAÚL ELEGIDO PARA SER REY

La gente estaba resuelta en su deseo por un rey al estilo de los Gentiles, así que los versos 21 y 22, agregan: “…Y oyó Shamueyl todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Yahweh. Y Yahweh dijo a Shamueyl: Oye su voz, y pon rey sobre ellos…”.

      Más tarde Yahweh le dijo a Shamueyl que Shaúl [Saúl] había sido el designado por él, para que reinara sobre el pueblo, (1 Sham. 9:1-7.) Shaúl es dado a conocer en el libro 1 de Shamueyl capítulo 9:, de la siguiente manera: “…Y había un varón de Benyamín [Benjamín], hombre valeroso, el cual se llamaba Kiysh, hijo de Abiyeyl, hijo de Tseowr, hijo de Bekowrath, hijo de Aphiyakh, hijo de un hombre de Benyamín. Y  tenía él un hijo que se llamaba Shaúl [Saúl], joven y hermoso, que entre los hijos de Yisraeyl [Israel] no había otro más hermoso que él; del hombro arriba sobrepujaba a cualquiera del pueblo…”

      El nombre “Kiysh” es muy revelador en sí mismo, es el # 7027 en la Concordancia Strong’s, el cual es definido como: Inclinarse o hacer reverencia; el cual deriva de la palabra Hebrea “qowsh”, que a la vez es el #6983, siendo definido en su raíz primitiva, como: Encorvarse, doblarse o hacer caer en una trampa. Y una indagación sobre el nombre “Aphiyakh”, también revela que su origen primitivo, tiene que ver con “atracción a una trampa, o sea, entrampar.”

      El nombre “Shaúl” significa: pedido, requerido o designado. La gente pidió un rey para que gobernare sobre ellos; Y Yahweh les dio lo que habían pedido; tal y como cierto comercial, que dice: “Usted lo pidió, usted lo obtuvo”; tal fue el caso de Yisraeyl [Israel.]

      Yahweh le había dicho a Shamueyl que el pueblo no le había “servido” [obedecido] desde que los había sacado de Egipto. Y ahora que el pueblo rechazaban su gobierno sobre ellos, les iba a tender lazo, esto es, entramparlos, hacerlos caer en su propia trampa.

EL MODELO DE UN “PRIMERO” Y UN “SEGUNDO”

Pero aún entendiendo que Yahweh eligió a Shaúl, en orden de preparar “lazo” para entrampar a Yisraeyl, todavía tenemos que preguntarnos: ¿Por qué Yahweh eligió a un hombre de la tribu de Benyamín? ¿No acaso el patriarca Yaakob-Yisraeyl [Jacob-Israel] había profetizado: “No será quitado el Cetro de Yahuwdah [Judá], y el legislador de entre sus pies, hasta que venga Shiyloh; Y a él se congregarán los pueblos…?” (Gen. 49:10.)

      Yaakob entendió que la sucesión de reyes vendría por el linaje de Yahuwdah [Judá] y no del linaje de Benyamín. Así que otra vez preguntamos: ¿Por qué Yahweh eligió a un hombre de la tribu de Benyamín [Benjamín]?

      La respuesta es: Que fue una forma de ilustrar el “modelo” que revela la Sagrada Escritura sobre un “primero y un segundo”, en el proceso de regeneración.

      El Apóstol Shaúl (“Pablo”, tuvo el mismo nombre de aquel primer rey de Yisraeyl, y también fue de la tribu de Benyamín, vea Filipenses 3:5) claramente contestó la pregunta anterior, al escribir lo siguiente: “Mas alguno dirá: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muriere antes. Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, o de otro grano: Pero Yahweh le da el cuerpo como quiso, y a cada simiente su propio cuerpo. Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrestres; Mas ciertamente una es la gloria de los Celestiales, y otra la de los terrestres. Otra es la gloria del Sol, y otra la gloria de la Luna, y otra la gloria de las estrellas: Porque una estrella es diferente de otra en gloria”, (1 Korinthios 15:35-41.) Y continúa diciendo la Escritura: “…Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levantará en incorrupción. Se siembra en vergüenza, se levantará con gloria; se siembra en flaqueza, se levantará con potencia; se siembra cuerpo natural, resucitará espiritual cuerpo. Hay cuerpo natural, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adám en alma viviente; el postrer Adám en espíritu vivificante. Pero lo espiritual no es primero, sino lo natural; luego lo espiritual. El primer Adám es de la tierra: El segundoAdám, que es Yahshua, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el Celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del Celestial…” (1 Korinthios 15:42-49.)

      Aquel modelo de “primero y segundo” surge a menudo a través de la Escritura, por ejemplo: Hubo el primer mundo antes del diluvio, y el segundo mundo después del diluvio; El primer Adám, y el segundo Adám; los primeros cielos y tierra, los nuevos cielos y nueva tierra; el primer pacto, y el segundo pacto; el primer reino de Yisraeyl, el segundo reino (aún por venir) de Yisraeyl. La primera circuncisión (en la carne), la segunda circuncisión (del corazón); el primer cuerpo físico, natural y carnal, corruptible y vida mortal que se vive, y el segundo cuerpo espiritual, honorable, incorruptible, glorioso e inmortal venidero. Hay una primera muerte y una segunda muerte; un primer nacimiento y un segundonacimiento, etc. etc.

      Así también, Shaúl fue elegido para ser el primer rey de Yisraeyl, como prototipo del primerhombre de la tierra (Adám), el cual fue sembrado en corrupción, deshonor y flaqueza. Fue un hijo de la tribu de Benyamín. Yahweh sabía que fallaría. Porque el verdadero linaje de reyes vendría de Yahuwdah, tal y como estaba profetizado.

LA FAMILIA DE YISHAY

Una vez conociendo acercas del linaje de Shaúl y de sus padres, echemos un vistazo a la familia de Yishay [Isaí]. El Nombre “Yishay” viene de una serie de palabras Hebreas, que significa: “Viviente o existente”. En cuanto al nombre de “Daviyd” [David], el significado se relaciona con: Amor, cariñoso, amado o afectuoso; fueron de la tribu de Yahuwdah [Judá.] Desde un principio hubo un conflicto entre las esposas de Yaakob [Jacob], pues Rakhel y Leah se disputaban por el cariño de Yaakob. Por aquel motivo, Yahweh abrió el vientre de Leah y le permitió dar a luz cuatro hijos, porque miró que era despreciada. Cada hijo fue nombrado con un propósito en mente. El primogénito de Leah se llamó Reuwben, que significa: Ved al hijo. Su segundo hijo le llamó Shimón, que significa: Oidor inteligente, o simplemente oír, ser oído u oidor, porque en su apuro ella clamó a Yahweh, y él le escuchó. Su tercer hijo le llamó Leviy, nombre que significa: unir o ser unidos, porque ella consideró que puesto que le había dado tres hijos, su marido se “uniría” más a ella. Y cuando trajo su cuarto hijo, le llamó Yahuwdah [Judá], pues ella dijo: “Esta vez alabaré a Yahweh”. Y ciertamente que el nombre Yahuwdah significa: “Alabanza o gloria a Yahweh.”

      Pero considerando más de cerca el nombre “Yahuwdah” en el alfabeto Paleo-Hebreo, agrega mayor entendimiento: Pues Yahuwdah, en el alfabeto Paleo-Hebreo, se escribe casi igual que el Nombre del Padre Yahweh en el mismo alfabeto; Pero el nombre de “Yahuwdah” contiene de más la letra “daleth” (en Inglés “D”, en Hebreo “A”).

     Es interesante notar que esta letra “D” es un jeroglífico para el término “puerta”. Y es también interesante notar, que la palabra inglesa para “puerta” comienza con una “D” (door), que a la vez, es el equivalente de la letra Paleo-Hebreo “dalet” (D); Entonces, ¿No es asombroso de que el segundo linaje de reyes fuera escogido de la tribu de Yahuwdah? ¿Y no es asombroso de que Yahshua (la puerta, según Yahkhanan [Juan] 10:9) haya nacido de la tribu de Yahuwdah?

      Así, del linaje de Yahuwdah fue la segunda dinastía para reinar sobre los hijos de Yisraeyl [Israel.] Este linaje representa el espiritual, incorruptible, inmortal y eterno reinado de Yahshua el Meshayah [Mesías], puesto que fue de la tribu de Yahuwdah, o sea, a través de aquel nombre en el cual Yahweh es alabado, según la promesa de Leah, que dijo: “Esta vez Alabaré a Yahweh: por esto llamó su nombre Yahuwdah”, Gén. 29:35.

      ¿Cuándo va a entender el hombre que la Sagrada Escritura es la inspirada palabra de Yahweh? ¿Cuándo entenderá el hombre que las Sagradas Escrituras fueron aglutinadas por una mente y un intelecto muy superior, y que no hay comparación con la del hombre? ¿Cuándo nos tornaremos los hombres a nuestro Creador, para rendirle el honor, alabanza y obediencia que solamente él merece y espera de nosotros?

LOS DOS REYES ASOCIADOS CON ANIMALES

Shaúl es introducido en el libro 1 de Shamueyl [Samuel] capítulo 9: que dice: “…Y había

un varón de Benyamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Kiysh, hijo de Abiyeyl, hijo de Tseowr, hijo de Bekowrath, hijo de Aphiyakh, hijo de un hombre de Benyamín. Y tenía él un hijo que se llamaba Shaúl, joven y hermoso, entre los hijos de Yisraeyl no había otro más hermoso que él; del hombro arriba sobrepujaba a cualquiera del pueblo. Y se habían perdido las asnas de Kiysh, padre de Shaúl; por lo que dijo Kiysh a Shaúl su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y levántate, y ve a buscar las asnas…” (1 Sham. 9:1-3.)

      En cuanto a Daviyd, es introducido en el mismo libro, capítulo 16:11-13, donde dice lo siguiente: “…Entonces dijo Shamueyl [Samuel] a Yishay: ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió: Aún queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Shamueyl a Yishay: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. Envió pues por él, y lo trajeron; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces Yahweh dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Shamueyl tomó el cuerno del aceite, y lo ungió de entre sus hermanos: Y desde aquel día en adelante el Espíritu de Yahweh vino sobre Daviyd. Se levantó luego Shamueyl, y se volvió a Ramah…”

      ¿No resulta interesante notar que los animales asociados con Shaúl fueron asnas, mientras que los asociados con Daviyd fueron corderos y ovejas? ¿Sería aquello un modo para que Yahweh profetizara el carácter de cada uno? Un asno tipifica una obstinada, estúpida y torpe actitud, ¿No fue esa actitud que más o menos demostró Shaúl? Después de todo, él tipificó al primer Adám, quien tontamente tomó del árbol del conocimiento del bien y del mal, acarreando pecado, corrupción y muerte, no solamente para él, sino para toda su posteridad.

      Pues a través de la desobediencia y rebelión de Adám, a él y a toda su posteridad, le fue prohibido el acceso al árbol de la vida. Y así también, por la desobediencia y rebelión de Shaúl, le fue prohibido a él y a su posteridad el acceso o derecho para reinar sobre Yisraeyl.

      Sin embargo, las ovejas fueron asociadas con Daviyd; las ovejas también pueden ser consideradas torpes. Pero estos animales torpes fueron asociados con Daviyd; quien por un lado se consideró a sí mismo una oveja de Yahweh (vea Salmo 23, Ezequiel 34:8-12), e hizo también algunos penosos errores. Pero las ovejas son consideradas animales limpios, porque rumian y tienen pezuñas hendidas; mientras que el asno es animal no limpio.

      Tenemos que tener en mente también, que Daviyd fue cuidador o pastor de ovejas, que lo puso en una mejor capacidad para ser rey. Yahweh revela también que él mismo es un pastor (vea Yeshayah [Isaías] 40:10-11.) Y Yahshua se revela a sí mismo como el buen pastor (vea Yahkhanan [Juan] 10:11-16, Hebreos 13:20), lo que ciertamente Daviyd  representaba mejor compañerismo.

LA ACTITUD DE SHAÚL

Shaúl fue ungido rey sobre Yisraeyl y comenzó bien; Yahweh puso su Espíritu sobre él y su corazón fue cambiado (1 Sham. 10:6-9.) Shaúl era un hombre humilde y sencillo, que cuando Shamueyl juntó a todas las tribus de Yisraeyl para ungirlo públicamente como rey sobre Yisraeyl, él se escondió de ellos (verso 22.) Sin embargo, pronto cambió su actitud y naturaleza.

      En cierta ocasión, su hijo Yahnathán [Jonathán] hirió una guarnición de los Filisteos en Geba, pero Shaúl hizo tocar las trompetas por toda la tierra, declarando que él, Shaúl, había herido la guarnición (1 Sham. 13:3-4.) Y cuando los Filisteos juntaron un enorme ejército contra Yisraeyl, Shaúl y sus pocos hombres temblaron de terror (versos 5-7.) Shaúl esperó siete días a que viniera Shamueyl, y cuando Shamueyl no apareció, Shaúl tomó a sí mismo el lugar del sumo sacerdote, ofreciendo ofrenda encendida a Yahweh (versos 8-10.) Y cuando Shamueyl lo confrontó concerniente a aquello, Shaúl se excusó a sí mismo (versos 11-12.) Entonces Shamueyl profetizó que el reinado no duraría bajo su mando (verso 14.)

      Tal parece que aquella descalificación vino después de haber servido como rey sobre Yisraeyl solamente un breve periodo de dos años.

      Yahnathán [Jonathán] el hijo de Shaúl, comenzó otra campaña contra los Filisteos, el cual culminó con la intervención de Yahweh, haciendo que la tierra temblara, sembrando gran confusión entre los Filisteos, quienes comenzaron a levantar su espada uno contra el otro (1 Sham. 14:20.) Mientras, Shaúl y sus hombres habían estado escondidos por temor, pero cuando vieron el tumulto entraron al combate. Pero entonces Shaúl hizo una torpe declaración, diciendo: “Cualquiera que comiere pan hasta la tarde, hasta que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito…” (1 Sham. 14:24.) Por aquella conjura, la gente se debilitó tanto que al final del día se tornaron al despojo y de inmediato mataron ovejas y bueyes, comiéndolos con la sangre (verso 32.) Es cierto que Shaúl rectificó aquel mal, pero su misma proclamación causó aquella situación.

      Más tarde le fue ordenado a Shaúl que erradicara a los Amalekitas, por sus ataques contra Yisraeyl mientras peregrinaban por el desierto. Pero Shaúl perdonó la vida a su rey Agag y a lo mejor de las ovejas y de los bueyes. Y cuando le preguntó Shamueyl sobre su actitud, Shaúl le echó la culpa a sus hombres (1 Sham. 15:9-15.) Entonces Shamueyl le dijo a Shaúl que sería desechado como rey sobre Yisraeyl por su rebelión, y que el reino sería dado a su prójimo (Daviyd) que era mejor que él (1 Sham. 15:26-28.) Fue después de aquel episodio que Daviyd fue ungido rey sobre Yisraeyl (1 Sham. 16:12-13.)

LA ACTITUD DE DAVIYD

Daviyd ya había sido ungido para reemplazar a Shaúl como rey sobre Yisraeyl, pero era todavía muy joven, un joven pastor. En cierto día fue enviado por su padre a llevar vituallas a sus tres hermanos mayores quienes servían en el ejército de Shaúl, y para saber como la estaban pasando (1 Sham. 17:17-18.) Cuando Daviyd miró lo que estaba pasando entre los ejércitos oponentes, se encolerizó de que se permitiera a un incircunciso Filisteo desafiar al ejército del Todopoderoso que vive (verso 26.) Por esto, él aceptó el desafío para sí mismo. Después de todo, él era el recién ungido rey de Yisraeyl.

     Cuando Shaúl supo que Daviyd estaba dispuesto de aceptar el desafío del Filisteo, trató de desanimarlo, diciéndole: “…No podrás tú ir contra aquel Filisteo, para pelear contra él; porque tú eres muy joven, y él un hombre de guerra desde su juventud…” (1 Sham. 17:33.)

      Pero Daviyd demostró algo concerniente a su carácter, cuando dijo: “…Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre, y venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, Y salía yo tras él y lo hería, y le libraba de su boca: Y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; pues este Filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Todopoderoso que vive. Y añadió Daviyd: Yahweh que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de éste Filisteo. Y dijo Shaúl a Daviyd: Ve, y Yahweh sea contigo…” (1 Sham. 17:34-37.)

      Considerando la actitud de Daviyd: Ciertamente él era un pastor de las ovejas de su padre. Si un león venía a satisfacer su hambre con una de las ovejas de su padre, él exponía su vida para salvarla. Muchos otros pastores jóvenes, correrían para salvar sus vidas, permitiendo al león de hacer a su antojo con la manada; pues razonarían con toda lógica: Estos son solamente animales, pero yo soy el hijo de mi padre y valgo mucho más para él que estas ovejas. Preservaré mi vida para que mi padre no se entristezca por la pérdida de su hijo. Además, yo quiero vivir, y mi vida vale mucho más para mí que la vida de estas ovejas, de estos animales.

      Pero esta no fue la actitud de Daviyd; el nombre de Daviyd significa: Amor, cariño, amar o amado. Amaba tanto a su padre que no estaba dispuesto a que sufriera la pérdida de sus ovejas. Estaba dispuesto a exponer su vida al peligro por amor a su padre y por amor a las ovejas. Él se encaraba con el león o con el oso, con un ánimo poco usual entre los hombres, en ningún otro tiempo de la historia.

      Yahweh mismo es también un pastor, como ya se anotó antes, y su pueblo Yisraeyl son sus ovejas. Daviyd estuvo dispuesto a encararse con aquel gigante llamado Goliat, porque confió y porque amaba al Todopoderoso Yahweh. Por tanto, estuvo dispuesto a poner en peligro su vida por las ovejas (el ejército de Yisraeyl) de Yahweh. Daviyd tuvo un espíritu de fe, confianza y ánimo que no tuvo ningún otro en Yisraeyl.

EL VERDADERO PASTOR

¿No resulta asombroso que Yahshua el Meshayah [Mesías] haya venido de los lomos de un hombre como el rey Daviyd? Yahshua declaró a sus discípulos: “…Yo Soy el buen pastor: El buen pastor da su vida por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas. Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y  no tiene cuidado de las ovejas. Yo Soy el buen pastor; Y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. Como el Padre me conoce, y Yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también me conviene traer, y oirán mi voz; Y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, mas Yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre…” (Yahkhanan [Juan] 10:11-18.)

      Daviyd se encaró al gigante Goliat, por amor a las ovejas (Yisraeyl) de Yahweh. Yahshua se encaró con el dios de este mundo, el príncipe del poder del aire, Satán, por amor a las ovejas (los redimidos) de Yahweh.

      ¿Comienza a aclararse el cuadro? La batalla entre Daviyd y Goliat fue un presagio, un prototipo de la batalla que tomaría lugar en un futuro muy lejano entre Yahshua y Satán.

      Mientras que Daviyd puso su vida en peligro, él se fue vivo de la batalla. Pero el enfrentamiento de Yahshua fue mayor, porque tuvo que ofrendar su vida. Primero tuvo que sostener una batalla Espiritual, para poder obtener la victoria. Aquel enfrentamiento vino inmediatamente después que fue bautizado, cuando fue llevado al desierto, para ayunar y orar por cuarenta días y cuarenta noches. Tenía que obtener la victoria inicial sobre Satán, aunque la victoria final vino cuando derramó su aliento y su sangre en el Madero, y subsecuentemente resucitó tres días después.

      Yahshua le dijo a sus discípulos: “…Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; Como Yo también he guardado los Mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como Yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que Yo os mando…” (Yahkhanan [Juan 15:1014.)

      ¡Yahshua: el verdadero pastor! Con mucho es el más celoso pastor, voluntariamente él puso su vida por nosotros, y él espera de nosotros mostrar el mismo Espíritu, tal como dice el siguiente pasaje: “…Dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas…”, (1 Keph [Pedro] 2:21.)

NUESTRA SITUACIÓN

El Apóstol Shaúl [Pablo] escribió: “…Porque el Meshayah [Mesías], cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente apenas muere alguno por un justo: Con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno. Mas el Todopoderoso encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, el Meshayah murió por nosotros. Luego mucho más ahora, justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con el Todopoderoso por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida…” (Romanos 5:7-10.)

      Y Keph [Pedro] agregó: “…El cual no hizo pecado; ni fue hallado engaño en su boca: Quien cuando le maldecían, no retornaba maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga  justamente. El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; Mas ahora habéis vuelto al pastor y Obispo de vuestras almas…” (1 Keph [Pedro] 2:22-25.)

      Y otra vez  Shaúl [Pablo] escribió: “Gracia sea a vosotros, y paz de Yahweh el Padre y de nuestro Soberano Yahshua el Meshayah [Mesías.] El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad del Todopoderoso y Padre nuestro; Al cual sea la gloria por los siglos de los siglos, Amén.” (Gálatas 1:3-5.)

      Considere estos términos otra vez: Nosotros éramos corderos descarriados; éramos todavía pecadores. Éramos enemigos de Yahweh porque éramos pecadores. No obstante, permitió que su Hijo muriera por nosotros. Sabiendo lo anterior, ¿Qué podemos hacer ahora? Permitamos que Yahshua comience con las instrucciones, pues dice: “…Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis, los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros…” (Yahkhanan [Juan] 13:34-35.)

      Más adelante, Yahshua vuelve a decir: “…Este es mi Mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como Yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que éste, que ponga alguno su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que Yo os he mandado…” (Yahkhanan 15:12-14.)

      Pero dejemos que los Apóstoles terminen el pensamiento, pues el Apóstol Shaúl [Pablo], dice: “…Mas acerca de la caridad fraterna no habéis menester que os escriba: Porque vosotros mismos habéis aprendido del Todopoderoso que os améis los unos a los otros…” (1 Tesalonicenses 4:9.)

Y el Apóstol Yahkhanan [Juan], agregó: “…Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Kayin [Caín], que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, está en muerte. Cualquiera que aborrece a su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene viva eterna permaneciente en sí. En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: También nosotros debemos poner la nuestra por los hermanos. Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere a su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿Cómo está el amor en él?…” (1 Yahkhanan [Juan] 3:11-17.)

      El nombre de Daviyd está relacionado con el amor. Él demostró el verdadero amor porque no solamente estaba dispuesto a poner su vida por las ovejas de su padre Yishay, sino también por Yisraeyl, las ovejas de Yahweh. Yahshua vino a ser en la carne un descendiente de Daviyd. Demostró el verdadero amor porque voluntariamente ofrendó su vida por amor a su Padre, y por amor a las ovejas (Yisraeyl espiritual.)

      Ahora es nuestro turno. Se espera de nosotros poner nuestras vidas por las ovejas de Yahshua y de Yahweh, a saber, los hermanos. Este presente mundo malo con todas sus ligerezas y chismes, con todas sus riquezas y placeres, ciertamente pone presión sobre todos nosotros, y nos quita el enfoque del verdadero camino, y aún nos impide participar más en ello. También, cuando vemos a otro hermano, generalmente podemos detectar ciertos problemas específicos, que parecen darnos razón para no seguir el mandamiento. Pero entonces, alguno buscará voltearse para convertirse en nuestro enemigo; y entonces nos justificamos para desviarnos de este mandamiento. Pero Daviyd no se tornó atrás, ni mucho menos Yahshua, ellos son nuestro ejemplo.

LA PRUEBA FINAL

Por registros de la Sagrada Escritura y de la historia, sabemos que en el pasado ocurrieron grandes persecuciones sobre los creyentes; Muchos tuvieron que ofrendar su vida por su fe. El libro de Revelaciones dice que la misma prueba vendrá sobre los fieles creyentes en los últimos días, de lo cual se lee lo siguiente: “…Y cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Yahweh y por el testimonio que ellos tenían. Y clamaban en alta voz diciendo: ¿Hasta cuándo oh Soberano, Santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra? Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y les fue dicho que reposaran todavía un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos…” (Revelaciones 6:9-11.)

      Es una realidad que la grande preponderancia de la comunidad Judía alrededor del mundo, mantiene firme que es una abominación castigada con la muerte, para el que pronuncie el Sagrado Nombre del Padre Celestial. También es una realidad de que la francmasonería sostiene la misma idea y creencia de muchos Judíos. Para ellos, el Sagrado Nombre es inefable (impronunciable, no poder expresar con palabras.)

      De acuerdo a la Escritura, habrá una persecución de los creyentes que culminará con la muerte de muchos; en el libro de Revelaciones 12:11, dice: “…Y ellos le han vencido por la muerte del cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte…”

      Aquel será el día en que todos seamos probados sobre la lealtad a la palabra de verdad de Yahweh, de ser testigos de Yahshua, y por el amor a los hermanos.

COMPARACIÓN DE LOS DOS REYES

Shaúl y Daviyd fueron prototipos de la actitud del hombre: Shaúl tipificó al primer Adám con sus fracasos. Daviyd tipificó al segundo Adám y sus éxitos. Aunque Daviyd tuvo sus fallas y fracasos, la diferencia entre los dos fue que Shaúl, de algún modo siempre se exculpó y se justificó a sí mismo; mientras que Daviyd siempre confesó sus faltas, y se abandonaba a sí mismo a la tierna benevolencia de Yahweh.

      Se puede ir aún más lejos para comparar entre Shaúl y Daviyd, con las dos grandes figuras del reino Espiritual: Satán y Yahshua. Satán siempre se excusó a sí mismo, mientras que acusaba a todos. Mas Yahshua nunca pecó, por tanto, nunca mereció el castigo de muerte, sino que voluntariamente tomó aquel castigo sobre sí mismo y poder disculpar (por gracia) a otros.

      Shaúl sabía que se le iba a despojar del reino, para ser dado a otro mejor que él. Eventualmente descubrió que Daviyd había sido ungido, para remplazarlo como rey sobre Yisraeyl. Shaúl trató por todos los medios de destruir a Daviyd, aún cuando sabía que era el ungido de Yahweh.

      Por el otro lado, Daviyd pensó que debía huir para proteger su vida. Una y otra vez pensó que no alzaría sus manos contra Shaúl, quien era el primer rey ungido sobre Yisraeyl. Daviyd siempre confió en Yahweh y esperó el tiempo señalado para que se le entregare el reino.

      Satán es el dios y príncipe de este presente mundo malo. Yahshua fue ungido para remplazarlo. Satán trató de destruir a Yahshua, y hoy día todavía busca hacer guerra contra él y contra sus discípulos. Yahshua como Daviyd, está esperando hasta el tiempo designado por su Padre, para que le entregue el trono y el reino sobre este mundo. Los discípulos de Yahshua le preguntaron: “Maestro ¿Restituirás el reino de Yisraeyl en este tiempo?…”, (Hechos 1:6.) Y Yahshua les dijo: “No toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad; Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; Y me seréis testigos en Yeruwshalem [Jerusalén], y en toda Judea, y Shamaryah y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:7-8.)

      Nosotros fuimos nacidos en este mundo con el espíritu del primer Adám, carentes del Espíritu del segundoAdám. En algún tiempo de nuestra vida fuimos (y otros serán) llamados por Yahweh, para darnos la oportunidad de confesar nuestros pecados, arrepentirnos, ser bautizados y recibir el Espíritu Santo, o sea, el Espíritu del segundo Adám Yahshua. Entonces podremos: “Crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Soberano y Salvador Yahshua el Meshayah” (2 Keph [Pedro] 3:18.) Esto significa que no solamente basta tener esa “gracia y conocimiento”, sino ponerlo a obrar en nuestra vida. El estudio y la aplicación de los ejemplos que encontramos en las Sagradas Escrituras, serán el mejor modo de lograr esto.

EXAMINACIÓN DE UNO MISMO

Cada vez que se aproxima la solemnidad de la Pascua, el Apóstol Shaúl [Pablo] nos anima a examinarnos a nosotros mismos (1 Korinthios 11:28.) En otro lugar nos exhorta nuevamente a la auto-reexaminación, pues dice: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en fe; probaos a vosotros mismos. ¿No os conocéis a vosotros mismos, que Yahshua el Meshayah está en vosotros? A no ser que os encontréis ya reprobados,…” (2 Korinthios 13:5.)

      Ciertamente uno tiene que examinarse a sí mismo, especialmente aquellos que han sido llamados a ser de la familia de la fe. ¿Se está verdaderamente caminando en aquellas dignas pisadas? ¿Estamos realmente edificando nuestra vida como debe ser, por nuestro Padre Celestial, por nuestro admirable Salvador, por nuestros hermanos, y perdonando a nuestros enemigos? De no ser así, entonces aún se estará caminando solamente con el espíritu del primer Adám. ¿Se está cometiendo graves errores y excusándose a sí mismo, como Shaúl (el primer rey de Yisraeyl) que echaba la culpa de todo a otros? O si somos sorprendidos haciendo algo mal, ¿se pensará en una excusa torpe, a modo de justificarse uno mismo?

     Trate de compararse entre Shaúl y Daviyd. Luego a compararse entre el primer Adám y el segundo Adám. Finalmente, a compararse entre el espíritu de Satán y al Espíritu de Yahshua. Si se es honesto consigo mismo, se podrán hallar áreas donde diferenciarán muchas cosas para parecerse a Daviyd y a Yahshua. Pero no es muy tarde para tornar y enmendar nuestra actitud; pues mientras haya vida, hay esperanzas.

     Lo que se debe hacer es examinarse uno completamente, confesar los defectos y pecados al Padre Yahweh, rogar para ser perdonados, y suplicar por la fortaleza de Espíritu para hacer cambios drásticos en nuestra vida; tenemos con nosotros los ejemplos registrados en la Sagrada Escritura, estudiémoslos y luego a seguirlos. Mostremos el amor y la fe que nos cause no solamente exponer la vida por las ovejas de Yahweh y de Yahshua, sino dispuestos a perderla si fuere necesario.

      Tenemos que fijar nuestra meta en el reino del cielo y en la vida por venir. Esta presente vida perecerá por el uso; tornemos a la palabra de Yahweh que es la Sagrada Escritura, y aprendamos a exhibir el Espíritu de fe y de ánimo, para encarar todos los grandes males de este mundo. La Sagrada Escritura está repleta de ejemplos, si solamente hiciéramos por seguirlos, HalleluYah (AleluYah.)

Original de Elder Jerry Healan

Traducido por D. L. García,
Con los nombres Hebreos restituidos en su forma más cercano a los originales.