LOS YISRAEYLITAS, AMADOS DE YAHWEH

LOS YISRAEYLITAS, AMADOS DE YAHWEH

Por D. L. García

En este mundo hay Gentiles cristianos y Yisraeylitas (Israelitas), o Judíos como se les a llama algunos de ellos; ambos grupos en desacuerdo sobre las promesas contenidas en las Sagradas Escrituras. Los llamados “Judíos” son descendientes de “Judáh” (Yahuwdah, más correctamente), los cuales son solamente una tribu de Yisraeyl (Israel.)  Por causa de la separación ocurrida durante el reinado de Rekhabam (hijo de Shalomoh), nueve tribus se movieron hacia el norte, con Yarobam como rey. Yahuwdah (Judáh), Benyamín y Leviy permanecieron con Rekhabam como su rey.  Desde entonces fueron dos reinos separados, que la Sagrada Escritura los refiere como: la casa de “Yisraeyl” (Israel) y la casa de “Yahuwdah” (Judáh.) Quien quiera puede leer sobre aquella separación en 1 Reyes 12:1-33.

Manténgase en mente aquella separación, puesto que será muy importante para ayudarnos a entender con quienes fue hecho el “Nuevo Pacto”.  Como se estableció previamente, los Gentiles cristianos suponen que el Nuevo Pacto fue hecho con ellos. Con esta falsa creencia retiran de sus cultos cualquier práctica o enseñanza “Judía”. Pues creen que el culto “Judío” es una religión antigua la cual comenzó en la época del Éxodo de Egipto y en la entrega de la ley en el monte Sinaiy, o sea, el Antiguo Testamento (Antiguo Pacto.) Con esta idea, los Gentiles cristianos suponen que el Nuevo Pacto comenzó en la época de la peregrinación del Salvador sobre la tierra; con la cancelación de la ley y de los mandamientos; pues según ellos, fue sustituida por la “gracia”, incorporando la promesa de vida eterna.

La común creencia Cristiana es que, para que el creyente esté bajo el “Nuevo Pacto” de gracia, de perdón y vida eterna, se tiene que abandonar todo lo relacionado al culto “Judío” y básicamente convertirse en un Gentil. Esto podrá ofender a algunos, pero sigamos el estudio y juntos descubriremos que esta creencia es exactamente lo contrario, de lo que dice la Sagrada Escritura al respecto.

Todos estarán de acuerdo que el Antiguo Pacto fue hecho con Yisraeyl (Israel) en el monte Sinaiy. Pero un detalle raramente oído es que los Gentiles podían convertirse parte de aquel Pacto uniéndose a Yisraeyl. Lo único que debían hacer era aceptar la circuncisión, aceptar al Todopoderoso de Yisraeyl y obedecer las leyes, los estatutos y los mandamientos contenidos en la ley (la Towrah).  Pues no hubo dos Pactos con leyes diferentes, o sea, una para Yisraeyl y otra para los Gentiles quienes salieron de Egipto con los Hebreos, (véase Ex. 12:49, Lev. 24:22, Núm. 9:14, 15:15, 16, 29.) Todo aquel que se juntó a Yisraeyl en aquel tiempo fue ligado a las mismas leyes de los Yisraeylitas; tómese especial nota de esta verdad, porque esto no cambió bajo el Nuevo Pacto, el cual realmente le antecede el Pacto hecho con Moshéh (Moisés) y con los Yisraeylitas.

EL ORIGEN DEL PACTO

El pacto de gracia y herencia eterna tampoco comenzó en la época del peregrinaje de Yahshua sobre la tierra, ni tampoco en el monte Sinaiy; aquél pacto comenzó con Abraham; esto se puede leer en Génesis 17:1-14. Aquel pacto fue hecho con Abraham y a sus descendientes para siempre, véase Gén. 17:7 y Salmo 105:8-10; aquel fue un Pacto de herencia eterna, una promesa de Yahweh hecha a Abraham, porque éste le creyó y su fe le fue contado por justicia; sobre esto el Apóstol Shaúl (Pablo), refiriéndose a Génesis 15:6, dice lo siguiente: “Porque ¿Qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Yahweh, y le fue atribuido a justicia. Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda”, Romanos 4:3-4  Más adelante el mismo Apóstol hace énfasis sobre el mismo tema, al decir en Gálatas 3:17-18, lo siguiente: “Esto pues digo: Que el contrato (Pacto) previamente confirmado por Yahweh para con el Meshayah, la ley (la Towrah) que fue hecha cuatrocientos años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: Empero Yahweh hizo la donación a Abraham mediante la promesa.”

Con lo anterior, se prueba plenamente que la promesa de vida eterna fue dada a Abraham y a sus descendientes para siempre. Pero aquella primera promesa le faltaba algo para que se completara. Pues la Escritura dice que todos los hombres pecamos, por tanto quedamos muy lejos de la gloria del Todopoderoso, (Rom. 3:23 y 5:12.) Abraham, Yitzhak (Isaac) y Yaakob (Jacob) no fueron la excepción, pues de alguna forma también pecaron, ¡Y la pena (o castigo) del pecado es muerte! Según Rom. 6:23.

Yahweh sabía esto cuando hizo la promesa a Abraham, sabía también que Yahshua vendría a peregrinar a este mundo y pagaría el precio del pecado por todos los fieles creyentes de la Sagrada Escritura con su bendita sangre, consumando así la realización final de la promesa original.  De hecho, Yahshua vino a complementar la promesa del Pacto original. Esto hará más claro lo que ya hemos tratado antes. Pero también hará que se entienda más claro, que la promesa de gracia y herencia eterna, fue otorgada a los descendientes de Abraham por la rama de Sarah. Estos descendientes serían a través de su hijo Yitzhak (Isaac) y de éste, a su hijo Yaakob (Yisraeyl.)   Porque la promesa de “alianza perpetua” fue legada a las doce tribus de Yisraeyl (Israel) a través de Abraham (Gén. 17:7), y ratificada en el monte Sinaiy, como se probará más adelante.

NINGÚN PACTO FUE HECHO CON LOS GENTILES

Escudriñando la Escritura se podrá probar que Yahweh no hizo ningún Pacto con las naciones Gentiles (gente no hebrea); de acuerdo a Ephesios 2:11-12, Shaúl (Pablo) confirma esto al decir que los Gentiles fueron: “extranjeros” al Pacto y sin Todopoderoso en el mundo. Shaúl también dice que: “la adopción, la gloria y el Pacto, y la data de la ley, y el culto y las promesas, pertenecen a los Yisraeylitas”. Además dice que el Meshayah (Mesías) también es de ellos, según la carne, conforme al registro de Rom. 9:4-5.

Sin embargo, no debemos descorazonarnos ni desanimarnos, pues hay buenas noticias para los fieles Gentiles. Nótese el registro de Yahkhanan (Juan) 10:16, que dice que los “Gentiles” son las otras ovejas que no son del mismo redil, pero que Yahshua traerá a sí mismo, para que todos “sean un solo rebaño y de un solo Pastor” (Yahshua.)

¿EL NUEVO PACTO ABOLIÓ LA LEY?

La cristiandad moderna reclama estar bajo el Nuevo Pacto, sin ley y sin Mandamientos mientras que también reclaman ser Gentiles (gente no hebrea.) Con ese sentir pretenden eludir cualquier cosa que se relacione con el “Judaísmo”. Esto incluye rechazar el “Sábado” como el día de culto y los días solemnes ordenados por Yahweh en el Antiguo Pacto y registrados en los libros de la ley; los cuales, según los cristianos, fueron abolidos y clavados en el madero con Yahshua. Más aún, algunos alegan que los diez mandamientos también fueron abolidos y remplazados por “dos nuevos mandamientos: Amar al Todopoderoso y amar al prójimo.” Aún así, no se dan cuenta que estos dos mandamientos están también en los libros de la ley, cuales dicen que fueron abolidos, o sea, que están registrados en los libros del Antiguo Testamento; de maneras que estos “dos mandamientos” no son nuevos del todo, puesto que están registrados en Deut. 5:20-21 y Lev. 19:18.

EL NUEVO PACTO TAMPOCO FUE HECHO CON LOS GENTILES

Diferentes iglesias modernas tropiezan con esta verdad al no darse cuenta que el Nuevo Pacto no fue hecho con los Gentiles (gente no hebrea), sino que fue prometido a la casa de Yisraeyl (Israel) y a la casa de Yahuwdah (Judáh), conforme a los registros de Yirmeyah (Jeremías) 31:31-34, 32:37-40 y Heb. 8:6-13. Nótese además que el Mediador del Nuevo Pacto es Yahshua, quien a su vez, fue Yahuwdiy (Judío), de la tribu de Yahuwdah (Judáh.) Yahshua vino a los suyos, pero muchos no lo aceptaron ni recibieron; pero a los que lo aceptaron, ya fueran Yahuwdiym (Judíos) o Gentiles les dio el poder de convertirse en hijos del Todopoderoso, (vea Yahkhanan (Juan) 1:11-12.)

Ahora, note cuidadosamente lo siguiente: La Asamblea original del Nuevo Testamento fue una Asamblea de Yahuwdiym (Judíos), los Apóstoles todos fueron Yahuwdiym (judíos, Israelitas.) Cuando Yahshua envió a los Apóstoles a predicar, los envió a las tribus perdidas de Yisraeyl (Israel) y les dijo  que no fueran a los Gentiles, sino a “las ovejas perdidas de Yisraeyl”, (vea Mattithyah (Mateo) 10:5-6.)

En este punto, tomemos unos minutos para tratar de entender el Antiguo Testamento dado en el monte Sinaiy y por qué fue temporal, hasta el tiempo que viniera el Meshayah (Mesías.) Recuérdese que el Antiguo Pacto no anuló el Pacto de la “alianza perpetua” que Yahweh había prometido a Abraham, según Gálatas. 3:17.

La gente de Yisraeyl, después de haber estado por mucho tiempo en Egipto, sin darse cuenta había cometido pecado. La ley (la Towrah)  fue escrita para rectificar aquella situación. Pero aquel Antiguo Testamento era temporal, o sea, era solo para recordar a la gente de sus pecados, hasta venido el tiempo de que el verdadero y perfecto sacrificio de redención fuera ofrecido por Yahshua con su propia sangre, (Heb. 9:8-10) a toda la humanidad.

En la ley del Antiguo Testamento, Yahweh inicialmente no requirió sacrificios (véase Yeshayah (Isaías) 1:11-12, Yirmeyah 7:21-23.) Pero fueron agregados más tarde, por la infidelidad de la gente (Heb. 10:1-4 y Lev. 16:21) para que fueran un constante recordatorio de sus pecados. Al principio Yahweh había pedido solamente obediencia y amor, (ver Howshea [Oseas] 6:6), ¿No es esto también lo que se espera de nosotros los del Nuevo Pacto?

El antiguo Pacto en su forma original era un buen convenio; el problema fue con la gente (ver Heb. 8:7-8); pues fueron infieles a los acuerdos de aquel primer Pacto, que habían convenido en el monte Sinaiy. Aquel Pacto falló por causa de la gente de Yisraeyl; Yahweh les pidió que fueran obedientes, como había sido su antecesor Abraham. Si lo hubieran sido, hubieran permanecido bajo el Pacto original, esto es, de “la alianza perpetua”.

Pues habían sido elegidos para ser una nación de reyes y sacerdotes (Ex. 19:56, Rev. 1:6 y 5:10), para formar un real sacerdocio, quienes deberían de evangelizar al mundo. Pero en vez de aquello, adoptaron los ídolos de las naciones de sus alrededores y fueron infieles a la elección de Yahweh. Ahora, nosotros tenemos la misma oferta, ¿Seremos fieles a esa elección?

Lo cierto es que había fallado algo en la gente de Yisraeyl, no en el Pacto, Yahweh no hace errores, Él no hizo un mal Pacto con Yisraeyl, tampoco hizo leyes malas, sino que sus mandamientos son justos (Rom. 7:12); solo que a las gentes les faltó el amor espiritual para con Yahweh. Fue por esto que no obedecieron los términos y mandatos del Antiguo Pacto. Por naturaleza el hombre carnal no puede hacer lo que es justo; lo que al hombre le parece lógico y recto, usualmente es maléfico y pecaminoso (ver Prov. 14:12 y Yirmeyah 10:23.) Por tanto, no pudieron obedecer los términos de la ley del Antiguo Pacto, porque dependieron de su propia lógica y de su propio razonamiento.

EL NUEVO PACTO ESCRITO EN EL CORAZÓN

Aquí hay algo que es necesario tomar nota; el Antiguo Pacto fue escrito en tablas de piedra, con los dedos de Yahweh (Éx. 31:18) y claramente visibles. En cambio, el Nuevo Pacto es escrito en nuestra mente y corazón, por el Espíritu de Yahweh (Yirmeyah 31:31-34.) Las primeras tablas de la ley fueron quebradas (Ex. 32:19), quizás para simbolizar la ruptura del primer Pacto con los Yisraeylitas; pero el segundo par de tablas no fueron quebradas, sino que fueron conservadas y pueden simbolizar el Pacto de perdón y de gracia que permanecen vigentes y que no serán quebradas. Los mandatos y condiciones del Nuevo Pacto estarán en el corazón de la gente de Yahweh. No habrá necesidad de sacrificios físicos para recordarnos a ser obedientes, pues responderemos al impulso del Espíritu Santo; los verdaderos seguidores de Yahweh estarán constantemente meditando y estudiando su palabra. Tenemos la misma mente de Yahweh y de Yahshua, para ayudarnos, (ver Rom. 8:26-27, y 1 Korinthios 2:7-16.) También nos dio el amor que necesitamos para servirle (Rom. 5:1-5); esa es la diferencia entre el Antiguo Pacto escrito en tablas de piedra y el Nuevo Pacto escrito en el corazón.

Ahora, volviendo atrás sobre con quienes fue hecho el Nuevo Pacto, note que de acuerdo al registro de Yirmeyah 31:31-34, dice que fue hecho con “la casa de Yahuwdah (Judáh) y con la casa de Yisraeyl (Israel).” Nótese que aquí no se hace ninguna mención de creyentes “Gentiles” (gente no hebrea), sino de las dos “casas” de Yisraeyl.

Yahshua fue Yahuwdiy (Judío) por la línea del rey Daviyd; nació de una virgen Judía llamada Miryam (María.)  Yahshua vivió en perfecta obediencia de la ley Judía, (en realidad de Yahweh.) Muchos Cristianos creen que Yahshua abolió la ley, como parte del Nuevo Pacto. Pero tenemos sus propias palabras que nos dice que esto no es verdad, pues Mattithyah (Mateo) 5:17, refiere las palabras de Yahshua, que dice: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los Profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir.” No obstante esta verdad, el mundo Cristiano cree y enseña exactamente lo contrario, predicando a sus fieles que ya no están bajo la ley sino bajo la gracia. La verdad es que Yahshua vino a magnificar la ley, tal como lo registra Yeshayah (Isaías) 42:21.

Yahshua vino a los “judíos” con el mismo Pacto de misericordia, perdón y vida eterna que se había prometido a Abraham, reafirmándolo y sellándolo con su sangre. La palabra “Nuevo” concerniente a la promesa del Pacto hecho con Yisraeyl y Yahuwdah, significa: Reconstruir, reparar o refrescar. Donde se traduce esta Escritura en lenguaje Griego (Hebreos 8:8), la palabra usada en aquel lenguaje significa básicamente lo mismo que el lenguaje Hebreo. Este Pacto de perdón y misericordia no era cosa nueva hecha por Yahweh en el tiempo de Yahshua; era el mismo Pacto hecho con Abraham, quien a su vez supo que se tendría que tomar la sangre de Yahshua para consumarlo, según Yahkhanan (Juan) 8:56.

La mayoría de los “judíos” no aceptaron a Yahshua como el Meshayah (Mesías), ni como el Mediador de aquel Nuevo Pacto. ¿Pensaremos entonces que por aquello, Yahweh anuló el Pacto con Yisraeyl, para hacer uno diferente con los Gentiles Cristianos? ¡Absolutamente no!

La promesa y el Pacto fue hecho primero con Abraham, el antecesor de los Yisraeylitas (Galatas 3:15-16), porque aquel fue fiel y creyó a Yahweh. El Nuevo Pacto solamente fue ratificado por todo el tiempo por venir, y para ser administrado en el tiempo señalado, por la simiente o descendiente de Abraham, Yahshua.

Shaúl dice que los Yisraeylitas no fueron rechazados, como para estar “perdidos” para siempre (Rom. 11:1.) Su condición de excluidos fue y es temporal; ellos son y siempre serán el pueblo elegido por Yahweh, como se probará más adelante. Pero a causa de su infidelidad, ¡La salvación vino a los Gentiles! Pero no con un diferente Pacto, ni tampoco sin la ley o sin Mandamientos, sino con el mismo Pacto, incorporando todas las condiciones y promesas convenidas con Abraham, incluyendo las leyes, los estatutos y los mandamientos, cuales Abraham obedeció (Gén. 26:5.) Aquella temporal falla de los Yisraeylitas y de los Yahuwdiym (Judíos) no significa que Yahweh haya rechazado a su pueblo totalmente (Rom. 11:1-5.) Note que el día viene cuando serán totalmente injertados otra vez, véase Rom.11:23.

¿Por qué entonces esta temporal exclusión de la mayor parte de los Yisraeylitas? Esto fue así para que los Gentiles (gente no hebrea) pudieran ser incluidos e injertados. ¿Significa esto que la Asamblea se tornó repentinamente en una Asamblea Gentil? ¿O que toda la promesa inicial fue cambiada?  En realidad nada ha cambiado, Yahshua es todavía el Meshayah (Mesías) de Yisraeyl (Israel), los apóstoles todos fueron Yisraeylitas (Israelitas) y los “Judíos”, una tribu de Yisraeyl, siguen conservando los más de las leyes y ordenanzas del nuevo Pacto. Siendo este el caso, ¿Entonces qué fue lo que ocurrió?

LOS GENTILES INJERTADOS A YISRAEYL

El Apóstol Shaúl (Pablo) explica qué fue lo que pasó. Usando un árbol de olivo como ejemplo (según Rom. 11:1-36), explica lo siguiente: Yahweh es la raíz, Yahshua es el tronco y Yisraeyl son las ramas. Yisraeyl es el amado de Yahweh, por causa de la fidelidad de sus antecesores (Abraham, Yitzhak (Isaac) y Yaakob); el Apóstol Shaúl (Pablo) dice en Romanos 11:1, “Digo pues: ¿A desechado Yahweh a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy Yisraeylita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benyamiyn.” Y en el verso 28, Shaúl dice: “Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros (Gentiles): Pero en cuanto a la elección, son muy amados por causa de los padres.” Así, la promesa hecha a Abraham, Yitzhak (Isaac), Yaakob y a sus descendientes, concernientes al perdón y misericordia en “alianza perpetua”, no puede ser cambiada ni sustituida.

Las ramas del olivo es Yisraeyl (las doce tribus); algunas fueron quebradas por causa de su infidelidad. Aquellas ramas no fueron tiradas, desechadas o quemadas (verso 23); si estos se arrepienten serán injertados otra vez (según Yeshayah [Isaías] 59:20.) Pero fueron quebradas para que otras ramas fueran injertadas en su lugar.  Esto se registra en Yeshayah 49:6; y las ramas silvestres injertadas en su lugar son los Gentiles (gentes de cualquier nacionalidad o raza), esto es, quienes sean dignos de la promesa.

Shaúl (Pablo) dice que estas ramas no sustentan al árbol, sino que estas (las ramas injertadas) son sustentadas por el tronco (Yahshua), quien a su vez es sustentado por la raíz, Yahweh.

Las ramas del árbol es Yisraeyl (Israel), esto es, las doce tribus en conjunto; los Gentiles son injertados hoy al árbol, remplazando a algunos de Yisraeyl. Este injerto será permanente solamente a través de la obediencia y la fe (Romanos 11:20-22) de los Gentiles. Como puede verse, no queda lugar para jactarse los Gentiles, ni que piensen que sustituyen por completo a los originales herederos.

Ciertamente que los Gentiles no debieran jactarse (versos 18-20.) Pero esto es lo que aparentemente ha ocurrido, pues creen que Yahweh ha desechado a su pueblo a favor de ellos. Tanto así que han descartado todo lo que es Judío; hasta han negado el verdadero Nombre Hebreo del Salvador Yahshua (el cual significa: Yahweh es Salvación o, Salvación de Yahweh); y se han olvidado de una verdad muy importante: Que si son seguidores del Salvador Yahshua, entonces son “Judíos” espirituales (Rom. 2:28-29.) El ser “Judío” no es cuestión de nacionalidad, es cuestión del corazón y del Espíritu, (Rom. 9:6-8.)

En conclusión, es la simiente de Abraham la que es considerada como Yisraeyl; pero también son aquellos quienes aceptan y viven conforme al Pacto hecho con Abraham y reafirmado por Yahshua, todos ellos son el verdadero Yisraeyl de Yahweh.

Tome especial nota de esto: Yahweh llamó a Abraham (el padre de los Yisraeylitas) que anduviera con Él, y que la bendición vendría a todas las gentes de la tierra a través de él (Gén. 12:1-3.) Yahweh reafirmó este llamado a los Yisraeylitas (los descendientes de Abraham), para que le fueran un pueblo especial, o sea, una nación de reyes y sacerdotes (Éx. 19:6.) Yahweh envió a Yahshua el MeshaYah (Meshayah o Mashiyah significa: ungido de Yahweh), un descendiente Yisraeylita (por la rama de Daviyd), a su pueblo Yisraeyl, para tratar lo del pecado y reafirmar el Pacto y el llamado Celestial.

Cuando Yahshua retorne a la tierra, volverá a Yisraeyl (Zekaryah [Zacarías] 14:4-9), para comenzar el reinado de Yahweh, el cual será dirigido desde Yeruwshalem (Jerusalén), que será la capital de Yisraeyl (Israel); véase Yeshayah, (Isaías) 9:6-7, 2:3 y Miykayah (Miqueas) 4:2.

Hay algo más que también se debiera tomar nota; en el libro de Rev. 21:9-14 dice concerniente a la nueva Yeruwshalem, que en ella habrá doce puertas, cada puerta tendrá el nombre de una de las doce tribus de Yisraeyl (Israel.) Los redimidos (tanto Hebreos como Gentiles) tendrán que entrar a la ciudad por una de esas puertas. O sea, que se habrá de entrar a la Nueva Yeruwshalem, la ciudad de Yahweh a través de Yisraeyl, no hay otro camino. Note también que la ciudad tendrá doce fundamentos y en cada uno tendrá el nombre de cada uno de los doce Apóstoles; estos también fueron Yisraeylitas. Por todo esto, el camino al Reino Celestial es solamente a través de Yisraeyl (Israel), ¡No hay otra ruta alterna, ni otro camino más corto, para ser Yisraeylitas de Yahweh!

No cometamos equivocación, nuestro Salvador Yahshua fue Yahuwdiy (Judío.) Los Yahuwdiym (judíos) fueron los que preservaron la palabra de Salvación enviada por Yahweh en las Sagradas Escrituras. Yahshua retornará a su tierra natal de Yisraeyl (Israel), para organizar un gobierno y un reino con sede en la ciudad de Yeruwshalem. Yahweh el Padre vendrá con la Nueva Yeruwshalem del cielo, (Rev. 21:1-4.) Si queremos ser parte de todas aquellas cosas maravillosas, debemos ser descendientes o seguidores fieles de la simiente de Abraham, nacionalmente o espiritualmente; de cualquier manera, debemos ser como lo fue nuestro Salvador: Un Yisraeylita obediente al mandamiento Celestial.

Yisraeyl antes que calificara para la herencia Celestial, se llamó Yaakob, nombre que significa: “suplente, suplantador o sustituto.” Pero en su huída por la amenaza de su hermano Esaú, Yahweh se le apareció en el camino para reafirmar la promesa de “alianza perpetua” hecha a Abraham, pues Yahweh le dijo: “Yo soy Yahweh el Todopoderoso de Abraham tu padre, y el Todopoderoso de Yitzhak: la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu simiente. Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.” (Génesis 28:13-14.) Con esta Escritura, ¿Queda alguna duda de cómo calificar para ser un verdadero Yisraeylita de Yahweh?

Una vez que Yaakob pasó la prueba, o sea, los días de sufrimiento, de angustias y de aflicciones en casa de su suegro, su nombre fue cambiado a Yisraeyl. Pues cuando volvía de Padan-aram se le apareció un Ángel en el camino con el que luchó; el Ángel, al ver que no podía con él le dijo lo siguiente: “¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Yaakob. Y él le dijo: No se dirá más tu nombre Yaakob, sino Yisraeyl: porque has luchado con el Todopoderoso y con  los hombres, y has vencido.” (Génesis 32:28, véase también el capítulo 35:10.) El nombre “Yisraeyl” significa: “prevalecido del Todopoderoso o príncipe del Todopoderoso.”

Siendo esto así, ¿Quién de todos los creyentes actuales puede asegurar que prevalecerá en el camino de redención? ¿Quién puede asegurar que ya es un Yisraeylita, mientras viva en esta vida? Lo cierto es que solamente los que prevalezcan al mandato Celestial, tendrán parte con los Yisraeylitas de Yahweh.

Que el Padre Celestial dé bendiciones a todos los fieles y tenga misericordia de todos nosotros, en el Sagrado Nombre de Yahshua-ha-Mashiyah.

Yahweh bendiga a todas las Asambleas donde es invocado el Sagrado Nombre de Yahweh y el del Salvador Yahshua, Hal’leluYah (alabanzas a Yahweh.)

Nota: Este mini-estudio fue escrito para los que ya conocen el Sagrado Nombre del Padre Yahweh y el del Salvador Yahshua; y para los que están en proceso de restaurarel nombre correcto de todos los personajes centrales de la Sagrada Escritura. Se ruega a los iniciados que donde aparezcan los nombres anotados aquí, sepan a quien se refiere, gracias